Roman Pons “In Memoriam”

Has sido mi luz, mi guía, mi ángel protector y el ángel protector de mis seres queridos y además, azote de mis enemigos. Desde hace casi 20 años, no ha habido día en que no hayas velado por nosotros. Siempre te has sentido orgulloso de mi y yo nunca he sabido muy bien porqué me llamabas “tu periodista” porque nuestro primer encuentro fue debido a una entrevista que te hice para el periódico Mediterráneo quizás.

Me habían hablado de un buen curandero. Lo que encontré fue un ser que parecía de otro mundo. No podía ser humano alguien tan cargado de bondad, dispuesto a cualquier hora o día para ayudar sin pedir nada a cambio a quien te necesitaba. Nada más vernos, nos “enamoramos”. Tus ojitos azules y picardiosos me prendaron enseguida y han permanecido brillantes hasta el último momento.

Y el 7 (número mágico como tú) de diciembre de 2008, nos has dicho adiós… pero yo se que es un “sigo aquí”, porque alguien como tú no tiene deudas pendientes y se que la iluminación te ha alcanzado en el mismo momento de tu último suspiro, te sigo notando y se que desde donde estas, sigues velando por nosotros.

No olvido tu ilusión y mi promesa… algún día escribiré ese libro que tu querías y yo te prometí

Sabes que no eras curandero, sabes que de Dios tu eras su mano derecha. Eras capaz de destruir con una sola pasada de tu bendita mano, la magia más fuerte y destructiva

Y a las 11 de ese día, tu cuerpo físico dejamos de ver, pero solo será eso, el carnal, porque tu espíritu seguirá con nosotros.

Sigues siendo mi ángel protector y mi guía espiritual y desde donde estés, sigues diciendo ¡ojo con quien se atreva a tocaros porque Roman siempre estará detrás!

Te quiero mi niño mayor y aunque físicamente a partir de tu partida me siento huérfana, siento tu presencia cada día. Tan solo pido un minuto de amor a las miles de personas que han tenido la gran suerte de ser ayudadas por ti y han recibido muchísimo más de tu amor.

¡Hasta siempre!

Toda muerte es principio de una vida. La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo.

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